jueves, octubre 11, 2007

Historias de un hombre (IV)

De vuelta al bloque de apartamentos se cruzan en la escalera. Esta vez, en vez de limitarse a miradas, se dirigen la palabra. Empieza ella, de forma tímida, puesto que él está tan ensimismado con el problema de la ferretería que no se percata de su presencia.

-Hola.

Él la mira de arriba abajo, detenidamente, descaradamente. Ella ni se inmuta; incluso da la sensación de que está satisfecha con esa reacción. Lo mira sonriente y sigue hablando:

-Me he mudado aquí desde Toronto- -

-Ohio, ¿eh?- dice él sin mucho entusiasmo-. Nunca he estado allí.

-En mi opinión, no te pierdes mucho.

-Bueno, no puede haber mucho que perderse si te has mudado a este antro.

-Lo encuentro bastante acogedor, la verdad.

Él la mira fijamente a los ojos. Ella no cede. En otras circunstancias se habría entregado a un plan de seducción, unas palabras bonitas, una mano que acaricia su pelo, su mejilla… Ferretería. Empleo. Dinero. Vida. En ese preciso instante hay cosas mucho más importantes que menearla un poco. La chica no parece resentida, no se opondrá a algo más adelante.

-En fin, un consejo: si te ataca un violador, grita “Fuego” o nadie irá a ayudarte; todos están demasiado preocupados con sus propios problemas como para atender a alguien que pide auxilio desde un callejón.

-¿Si evito los callejones también sirve?

-Buen segundo consejo, sin duda- dice él, pero su sarcasmo suena incluso un poco cínico. Ella no le da importancia; se mantiene igual que a lo largo de toda la conversación.

-¿Tantos violadores hay por esta zona?

-Bueno, hay uno como mínimo; otro creo que fue al trullo, pero me temo que lo soltaron hace poco. Además, hay muchos alcohólicos, y si los pillas con varias copas encima, pueden sobrepasarse… Si te dan problemas, llámame: sabes dónde vivo.

-Gracias por el ofrecimiento, espero no necesitarlo… o, al menos, no para esas situaciones.

No esperaba que ella empezase con las indirectas, pero no está mal; le gusta esa actitud. Quizás acaben en la cama antes de lo esperado… pero, aun así, sigue habiendo otros asuntos con preferencia. De modo que se dirige a ella con tono serio:

-Espero que no te importe si esas situaciones tienen que esperar, pero es que ahora mismo estoy muy ocupado resolviendo un par de asuntos que tengo pendientes.

-Tranquilo: con la mudanza estaré entretenida un buen rato…

Es entonces cuando se descuida y se olvida de toda la seriedad y de las intenciones de mantenerse a raya por el momento. La desnuda con la mirada fugazmente y le dice:

-¿Te apetecería quedar mañana por la noche para cenar? Así nos conocemos un poco más y… bueno, vamos a ser vecinos, no estaría de más, creo.

Ella lo mira satisfecha.

-Me parece una idea genial.

Se despiden con un par de besos en la mejilla, bastante tímidos e incluso un poco torpes, lo cual favorece bastante la situación; ambos tienen bastante claras las intenciones del otro. Entonces él sube las escaleras y, al llegar a su felpudo, deja caer la cabeza contra la puerta. Una idea genial… ¿con 15$?

Continuará...

2 comentarios:

Lolo dijo...

Me tienes en ascuas tio. Me encanta HISTORIAS DE UN HOMBRE. Se me hace demasiado largo tener que esperar un mes por entrega ¿no podría ser antes? Jo... es que cuando empiezo un libro y me gusta no dejo de leer hasta que se acaba... MIS FELICITACIONES DE NUEVO

Adri Phaustho dijo...

Muchas gracias por tu apoyo, lolo!

Lamento que tengas que esperar tanto, pero lo hago por motivos de seguridad: así me da tiempo a terminar la historia y registrarla antes de que puedan surgir problemas. De todas formas, te prometo que el mes que viene tendrás tu próxima entrega, como siempre: ya que me tomo mi tiempo, como mínimo voy a cumplir con los plazos.

Saludos y gracias por seguir la historia!