martes, noviembre 06, 2007

Historias de un hombre (V)

Una hora y media después llega a la puerta de la ferretería; han abierto hace poco, ya que el dependiente aún está organizando un par de expositores de cartón con tubos de cola para madera y pequeños kits de herramientas diminutas muy económicos, que están mal amontonados encima del mostrador. Es un hombre un poco viejo, de unos cincuenta años mal llevados; no es particularmente gordo, pero su pelo canoso y su rostro arrugado le dan un aspecto mucho más añejo. Mientras coloca el expositor de cola, un par de tubos caen al suelo; él se apresura a pasar a la tienda, cuya puerta se abre acompañada por el tintineo de una oxidada campanilla que cuelga encima, y empieza a recoger los botes antes de que el hombre se vea obligado a salir de detrás del mueble para hacerlo.

-No era necesario, joven, pero gracias de todos modos por la ayuda.

-No hay de qué.

-En fin, ¿en qué puedo ayudarte, si es posible saberlo?

Ante esta pregunta, andarse con rodeos no parece la forma más adecuada de actuar; es más, el dependiente le recuerda a esas personas con las que es mejor ir directo al grano, ya que eso te garantiza una mayor posibilidad de éxito con ellas.

-Verá, he venido por el anuncio del periódico en el que se buscaba dependiente.

-¡Ah! Así que buscas empleo, ¿eh?

-Pues sí, estoy en ello.

-Bueno, veamos… El negocio es mío y lo he llevado yo solo desde siempre pero, ahora que me estoy haciendo mayor, creo que no estaría mal tener a alguien que me ayudase un poco.

Por un momento, el hombre le da mucha envidia: tiene un negocio que parece venirle muy bien para mantenerse y tiene un carácter afable, lo que indica que, muy probablemente, su vida haya sido mucho más agradable y llevadera que la suya. Pero sabe que es una tontería pensar así: él mismo se ha buscado sus problemas. Se dirige de nuevo al hombre y le entrega unas hojas de papel dobladas limpiamente en cuatro partes. Su voz tiene un tono sumiso cuando le habla al ferretero.

-Bueno, he traído un currículum, por si le interesaba- -

-Descuida, me basta con saber de qué has trabajado anteriormente y si tienes antecedentes penales.

Mmm… Bueno, piensa él, parece simple. Por favor, que salga bien

- Bueno, he tenido experiencia como fontanero durante varios años. He trabajado en varias empresas, ya que me he mudado más de una vez. En resumen: creo que me entiendo bastante bien con la mercancía que se vende aquí. En cuanto a los antecedentes penales… bueno, me han detenido un par de veces por conducir dando positivo, pero- -

-¡Va, esos son tonterías! Seguro que te gano en ese tipo de detenciones- dice el dependiente mientras se ríe con una carcajada poco estridente que inspira bienestar.

-Bueno, pues eso es todo.

El ferretero lo mira pensativo y luego da unos pasos en torno al mostrador, mirando los tubos de cola y los kits de herramientas. Después de dar varios pasos más, se gira hacia él, le mira y le dice:

-Está bien, el puesto es tuyo.

Continuará...

miércoles, octubre 24, 2007

Novedades...


La imagen la he hecho hoy con la cámara de fotos del móvil; es el principio del último capítulo de mi libro "Café para dos", que empecé a escribir el año pasado (creo) y que, al parecer, estará terminado dentro de poco. Estoy muy contento por haber sido capaz de llegar tan lejos con este proyecto.

Por cierto, me he fijado en que hoy se han superado las 1000 visitas al blog. Muchísimas gracias a todos los que lo seguís, puesto que lo hago para vosotros, para que disfrutéis con lo escribo y para que me ayudéis a mejorar en este mundo tan difícil que es el arte... En serio, mi más sincero agradecimiento para todos vosotros.

No dejéis de leerme, un abrazo y gracias de nuevo!

Adri

sábado, octubre 20, 2007

Recuerdo que...

Hace mucho tiempo, más de medio año, fui una tarde a un Burger King que hay en la plaza del ayuntamiento de Valencia. Había ido a comprar unos cómics y, como llevaba un par de euros sueltos, se me ocurrió tomarme una hamburguesa en plan rápido.

Cuando me senté en una de las mesas de dentro para tomarme la "merienda", me percaté de que había un vagabundo sentado en una mesa cercana. Barba descuidada, canosa, rostro sucio y cansado, uñas negras, chándal viejo, gastado y polvoriento... Un cuadro. Me dio bastante pena y se me ocurrió pensar que, tal vez, en un pasado había vivido tiempos mejores.

Recuerdo que se me grabó en la memoria porque el vagabundo, que estaba sentado en una mesa cerca de la puerta, estaba escribiendo: llevaba un vieja libreta de tamaño DINA5, con el gusanillo doblado y las tapas de cartón medio sueltas. Era un libreta muy fina, porque se habían arrancado muchas hojas, y escribía con un boli Bic viejo que, a pesar de todo, aún conservaba la tapa.

Recuerdo que me tomé la hamburguesa mirando cómo el hombre escribía o pasaba las páginas de la libreta. Y recuerdo que, cuando me fuí del Burger King, me fui con la curiosidad de saber qué era lo que estaba escribiendo en aquella libreta...

jueves, octubre 11, 2007

Historias de un hombre (IV)

De vuelta al bloque de apartamentos se cruzan en la escalera. Esta vez, en vez de limitarse a miradas, se dirigen la palabra. Empieza ella, de forma tímida, puesto que él está tan ensimismado con el problema de la ferretería que no se percata de su presencia.

-Hola.

Él la mira de arriba abajo, detenidamente, descaradamente. Ella ni se inmuta; incluso da la sensación de que está satisfecha con esa reacción. Lo mira sonriente y sigue hablando:

-Me he mudado aquí desde Toronto- -

-Ohio, ¿eh?- dice él sin mucho entusiasmo-. Nunca he estado allí.

-En mi opinión, no te pierdes mucho.

-Bueno, no puede haber mucho que perderse si te has mudado a este antro.

-Lo encuentro bastante acogedor, la verdad.

Él la mira fijamente a los ojos. Ella no cede. En otras circunstancias se habría entregado a un plan de seducción, unas palabras bonitas, una mano que acaricia su pelo, su mejilla… Ferretería. Empleo. Dinero. Vida. En ese preciso instante hay cosas mucho más importantes que menearla un poco. La chica no parece resentida, no se opondrá a algo más adelante.

-En fin, un consejo: si te ataca un violador, grita “Fuego” o nadie irá a ayudarte; todos están demasiado preocupados con sus propios problemas como para atender a alguien que pide auxilio desde un callejón.

-¿Si evito los callejones también sirve?

-Buen segundo consejo, sin duda- dice él, pero su sarcasmo suena incluso un poco cínico. Ella no le da importancia; se mantiene igual que a lo largo de toda la conversación.

-¿Tantos violadores hay por esta zona?

-Bueno, hay uno como mínimo; otro creo que fue al trullo, pero me temo que lo soltaron hace poco. Además, hay muchos alcohólicos, y si los pillas con varias copas encima, pueden sobrepasarse… Si te dan problemas, llámame: sabes dónde vivo.

-Gracias por el ofrecimiento, espero no necesitarlo… o, al menos, no para esas situaciones.

No esperaba que ella empezase con las indirectas, pero no está mal; le gusta esa actitud. Quizás acaben en la cama antes de lo esperado… pero, aun así, sigue habiendo otros asuntos con preferencia. De modo que se dirige a ella con tono serio:

-Espero que no te importe si esas situaciones tienen que esperar, pero es que ahora mismo estoy muy ocupado resolviendo un par de asuntos que tengo pendientes.

-Tranquilo: con la mudanza estaré entretenida un buen rato…

Es entonces cuando se descuida y se olvida de toda la seriedad y de las intenciones de mantenerse a raya por el momento. La desnuda con la mirada fugazmente y le dice:

-¿Te apetecería quedar mañana por la noche para cenar? Así nos conocemos un poco más y… bueno, vamos a ser vecinos, no estaría de más, creo.

Ella lo mira satisfecha.

-Me parece una idea genial.

Se despiden con un par de besos en la mejilla, bastante tímidos e incluso un poco torpes, lo cual favorece bastante la situación; ambos tienen bastante claras las intenciones del otro. Entonces él sube las escaleras y, al llegar a su felpudo, deja caer la cabeza contra la puerta. Una idea genial… ¿con 15$?

Continuará...

viernes, septiembre 21, 2007

"El hundimiento"


Una película genial que vi hace algún tiempo y que me gustó muchísimo. Es larguita (unas dos horas y media), pero a lo largo de todo el film te quedas hipnotizado: es verdaderamente buena. Una adaptación del fin del III Reich que, desde mi punto de vista, está muy bien para ser una película (tiene algunas escenas dramáticas un poco sensacionalistas/hollywoodienses, pero nada fuera de lo normal, creo yo).

Lo que más me ha gustado, sin lugar a dudas, ha sido la actuación de Bruno Ganz (Hitler): el hombre guarda un parecido físico bastante similar y actúa de maravilla. Si la veis, seguro que también os gusta su papel.

Si hay algo que no me ha gustado puede que haya sido el hecho de que algunas escenas pueden parecer algo repetitivas, dando la sensación de que "esto ya ha salido hace veinte minutos", pero no es algo exagerado.

Os la recomiendo a todos. Saludos!

lunes, septiembre 10, 2007

Volver a empezar, otra vez...

A diferencia de muchos, yo he empezado hoy las clases de forma bastante intensiva; incluso hoy, siendo el primer día, he tenido que hacer una buena pila de deberes. Total, que aquí estoy, trabajando en la quinta parte de "Historias de un hombre" después de una tarde bastante intensa (para tratarse de un primer día) de estudiar.
Una de las cosas que también me ha tenido ocupado durante una parte del estudio ha sido el selectivo alemán de química: me he preparado ya las cosas que voy a necesitar para preparar el exámen y, aunque a primera vista no me ha parecido desorbitadamente difícil, creo que me lo voy a tomar con precaución, no vaya a ser que me confíe.

En fin, ya os contaré más cosas dentro de poco, y esperad a octubre para la próxima parte de "Historias de un hombre".

Saludos!

sábado, septiembre 01, 2007

Historias de un hombre (III)

La fontanería ha sido un desastre. Le ha quedado claro dos minutos después de empezar a hablar con el jefe del negocio, un hombre cuarentón, algo obeso y con una calvicie bastante pronunciada.

-Entonces dice que lleva más de siete años fuera del oficio, ¿no? ¿Cree que se encuentra en condiciones de empezar cumpliendo las exigencias de rendimiento?

Con esa pregunta, el hombre ha dejado claro lo que pretendía expresar con ese eufemismo: lleva demasiado tiempo inactivo, está oxidado. Él lo asume rápidamente, y busca el otro recorte de periódico en el bolsillo. Cuando lo tiene en la mano, cierra el puño dentro del bolsillo, intenta que la entrevista se acorte lo máximo posible y le dirige una mirada al fontanero en la que ambos entienden que todo ha sido una pérdida de tiempo.

A la salida del establecimiento, piensa en ella. Se ha fijado muy bien en su imagen, y su boca se le ha quedado grabada a fuego en la memoria. Una boca sugerente, provocativa, excitante, sensual, pícara… Algo sublime, aunque a la vez le hace sentir ridículo por babear de esa forma. Ya está bastante hundido en la desgracia como para, además, tener que admitir que babea con cualquier chica joven que reúne un mínimo de requisitos para provocarle una erección y una explosión de la libido.

La mañana avanza rápidamente mientras se dirige al segundo destino, una ferretería que necesita un dependiente. Este anuncio lo había guardado para el segundo lugar porque, muy probablemente, esté peor pagado y las condiciones de trabajo sean peores. Sin embargo, teniendo en cuenta el duro golpe que ha recibido su autoestima tras la negativa muda del gordo calvo, le parece una opción más que razonable. Entrecierra los ojos debido a la luz solar, mira el reloj y entra en la primera cafetería que encuentra: se le ha hecho tarde, y es muy probable que no encuentre la tienda abierta.

Sólo quedan 15$. Una triste cerveza ha chupado los céntimos sueltos que quedaban del capital de este mes. En cierto modo ha sido un gasto inútil, pero no será algo que lamentar más adelante. Ahora mismo hay otras que merecen más atención, como el hecho de que estar buscando empleo en su situación actual le hace sentirse como la noche anterior. Se siente desnudo y humillado sentado en la barra de la cafetería, como si estuviese en ropa interior a punto de acostarse. Vuelve a pensar en la chica, pero esta vez no se siente patético. Siente que el breve contacto que han mantenido en el rellano del bloque de apartamentos ha sido algo más que “breve”… tal vez “profundo” sería un adjetivo adecuado…

Hace demasiado tiempo que no siente algo así… ¿Cómo reaccionar a semejantes impulsos? ¿Qué es lo que siente exactamente?

Sale de la cafetería, mira el reloj. Decide volver a casa e intentarlo de nuevo por la tarde. Le cuesta ser optimista; parece que mirar al futuro y pensar que las cosas pueden salir bien supone un reto insuperable para él.

Continuará...

miércoles, agosto 29, 2007

El ocho


Sin lugar a dudas, este libro es de lo mejor que he leído desde hace algunos meses (teniendo en cuenta que me he reenganchado a la lectura ahora, a finales de verano). "El ocho", de Katherine Neville, para mi gusto el ejemplo a seguir por Dan Brown: trata un tema fantástico como si fuera real... y tiene un final coherente y bien desarrollado, no como "El código da Vinci".

El estilo narrativo sigue unas pautas muy fijas: describir el sitio y luego seguir con la acción. Aun así, no se hace pesado, ya que no son descripciones de Tolkien, sino que son mucho más escuetas y directas.

El desarrollo paralelo entre el s. XVIII y el XX está muy logrado y entrelazado; todo se une al final de forma armoniosa, y el efecto es ideal.

Algo malo del libro... Ahora mismo no se me ocurre nada, excepto que parece un poco forzado que, al final, casi todos los personajes tengan relaciones de parentesco.

Por lo general, una lectura muy agradable y recomendable para todos.

He sido más escueto de lo que pensaba porque es tarde, pero creo que así está bien.

Nos vemos!

lunes, agosto 27, 2007

Se aproxima el fin...

¡Oh, qué desgracia la mía! Pronto se acaba el verano y empezaré el último año de enseñanza antes de la universidad... Este año me toca hacer el Abitur (la selectividad alemana), y estoy más que preocupado... Espero que me salga bien.

Como muchos podéis ver, este mes le he dado vida al blog, que parecía aletargado de lo poco que he escrito en meses anteriores... Eso sí, ahora voy a ir calmándome un poco, no vaya a ser que esto sea la emoción del momento y lo vuelva a descuidar en cuestión de un mes.

En lo que respecta a "Historias de un hombre", estoy tomando precauciones: como se trata de un texto que está al alcance de todo el mundo que vea el blog, y siguiendo consejos que he recibido, voy a terminar antes la historia y la voy registrar en la propiedad inteligente. Es decir, en vez de publicar aquí las partes a medida que las escribo, las publicaré con retraso, lo que implica que antes de llegar al final de la historia, ésta ya llevará mucho tiempo protegida.

A los que sigan esta historia, les digo que a partir de ahora saldrá una nueva parte cada mes, más o menos.

A los que me han recomendado que sea humilde, no os decepcionaré: prefiero tener un público reducido de confianza que nadar en el océano rodeado de tiburones.

Saludos a todos!

jueves, agosto 16, 2007

"Elephant"


Bueno, pongamos el cuaderno de cine al día.
Últimamente he visto películas muy variadas, desde "Planet Terror" hasta "El pianista", pasando por una sesión doble de cine de "terror" ("Desmembrados" y "Ovejas asesinas"). De la sesión doble no diré nada porque no merece la pena, XD. De "Planet Terror" diré que me gustó, porque logra imitar las películas antiguas americanas de miedo de forma que parezca justo lo que tiene que parecer: una película antigua americana de miedo.

"El pianista" me encantó, me parece una obra maestra. Me tuvo en vilo durante las 2 horas y casi media, y me llegó a tocar el nervio de lo buena que me pareció.Pero, a pesar de ello, me decanto por la película que he visto hoy: "Elephant". Una película inspirada en los hechos de Columbine (los estudiantes que entraron un día armados y empezaron a matar gente), muy al estilo de Gus Van Sant (director de "Last days", que está unas entradas más abajo).

"Elephant" muestra a la juventud americana desde dentro: nos da una perspectiva muy íntima de cómo, por ejemplo, las chicas pijas vomitan en el baño, una joven solitaria sobrelleva una vida triste y gris, un chico aguanta a su padre borracho que lo hace llegar tarde a clase... Me ha impactado especialmente la situación de los terroristas: dos chicos jóvenes que, apartados del resto del mundo, organizan la matanza para divertirse y sin intención de seguir con sus vidas (se enrollan en casa de uno de ellos porque van a morir y nunca lo han probado con una chica).
El final es muy intenso y algo breve (me hubiera gustado que durase 10 minutos más), pero es muy, muy bueno. En resumen: una gran película digna de la Palma de Oro de Cannes que se llevó.

Bueno, hasta aquí de momento. Pronto habrá más cosas, ya que en los próximos días veré varias películas, entre ellas "El hundimiento" y "Fast food nation"; a ver qué tal...
Saludos.

martes, agosto 14, 2007

Historias de un hombre (II)

Se levanta a las diez de la mañana; el despertador se quedó sin pilas la semana pasada, y la falta de trabajo le quitó importancia a tener que comprar un recambio (además de que el dinero disponible no favorecía la situación).

Se quita los calzoncillos y los tira junto a la camiseta. Desnudo, cruza el pasillo hasta el cuarto de baño. Orina y se da una ducha de agua fría. Se enjabona rápidamente y exprime el bote de champú para poder extraer el poco jabón que queda dentro y lavarse el pelo. El agua le despeja la cabeza, y le hace ver lo mal que está, lo triste de su situación, lo triste de su casa, lo triste de su ropa, lo triste de su cuerpo, su triste cara, su triste mirada, el triste “triste” con el que se puede describir cada aspecto de su vida. Cuando termina de asearse, coge algo de ropa limpia del armario (lo más arreglado que encuentra entre las camisas de franela algo gastadas y los pantalones vaqueros) y avanza cansinamente por el apagado corredor hasta la puerta de la cocina. Hora de desayunar.

La nevera no está tan liquidada como el bote de champú, así que se permite una taza de café con leche… mucha leche. No come nada, sólo bebe y bebe hasta que la botella de plástico sólo conserva la mitad de su contenido inicial. Sólo entonces, guarda el recipiente en la nevera y, cuando la cierra, arranca un post-it de la puerta del frigorífico y escribe: “Pilas, champú, leche”. Lo pega en una esquina de la pequeña mesa que hay en medio de la cocina, sale de la habitación, coge el dinero de la cómoda, las llaves, los anuncios de periódico, abre la puerta, cierra con llave, baja las escaleras. Una vez fuera, saca uno de los recortes de periódico del bolsillo y lo lee.

La calle se le antoja demasiado feliz; no va con su estado anímico. La oscuridad punteada de farolas no ha dejado huellas en la calle; ahora todo es claridad y luz solar. Se para a pensar en su actitud: en si es normal, en si es anormal, en si es excesivamente pesimista, en si se puede considerar una actitud o sólo se trata de un pasotismo desenfrenado que no conoce límites, que no puede ser descrito con palabras y que no puede ser reflejado en estas líneas. Se para a pensar en todo eso, pero no le da importancia y saca un recorte de periódico. Una empresa de fontanería. Con un poco de suerte, todo sale bien… Con un poco de suerte.

Es entonces cuando la ve por primera vez. Tiene veinticinco, está convencido. Es preciosa. Melena castaña hasta los hombros, ojos de un verde místico y erótico, cuerpo perfecto, curvas perfectas, piernas perfectas, pecho perfecto… “la” perfecta.

Ella lo mira, él pone cara de interesante sin quererlo; la cara de tipo duro y misterioso es la máscara que oculta su pesar y su agonía, le devuelve la mirada, ella sonríe, lo observa de arriba abajo, se muerde el labio inferior disimulada y brevemente, entra en el patio de donde él acaba de salir y él se pregunta durante todo al trayecto hasta la fontanería que cómo es posible que esa chica no le suene de nada.

Continuará...

miércoles, agosto 08, 2007

"American Beauty"


Hoy he visto esta película, "American Beauty". Sinceramente, la película me ha dejado de piedra por varios motivos.

En primer lugar, el guión. Soy una persona muy exigente con los guiones de película: no me gusta que suenen muy teatrales y, sin embargo, el de esta película (que en ocasiones me ha parecido un poco forzado) me ha dejado satisfecho, por encima de todo debido al contenido: me encanta el enfoque que se le da a la belleza a lo largo de toda la película.
En segundo lugar, la realización en general. Es una película cuya trama no es particularmente original, pero la forma de contarla, los ángulos, el final (muy bien desarrollado y sin precipitaciones), me han encantado. Además, el hecho de que ya tenga sus años me ha dejado ver como se ha degradado la cultura americana desde los años pasados.
Por último... Bueno, no sé qué más decir, además de que se la recomiendo a todo el mundo.

Saludos

viernes, agosto 03, 2007

Interesante comentario...

Un anónimo hizo un comentario en el relato "Historias de un hombre" diciendo que me desfavorecía el hacerme publicidad.

El post me gustó porque me hizo reflexionar... Me gusta que la gente valore mi trabajo, y creo que eso es algo humano y natural que no tiene por qué ir unido a un sentimiento de presunción o narcisismo. Es por eso que me planteé el sino de los blogs.

¿Para qué escribes algo en un blog si no es para que la gente lo vea? Porque, si no quiero que alguien sepa algo de mí, lo último que voy a hacer es publicarlo en Internet. Lo que quiere decir que, siempre que posteamos algo en un sitio de la red, esperamos que alguien lo lea y reaccione ante ello.

Es por este motivo que quiero dejar clara una cosa: toda publicidad que haga de mi blog tiene como objetivos la creación de un público y la crítica constructiva que este público me pueda brindar. Espero poder aclarar con esto los motivos de que os invite a echar un vistazo por aquí de vez en cuando.

Un saludo a todos y al anónimo en especial: espero que hayas comprendido mis intenciones y mi actitud, que dista de ser la de un ególatra que sólo busca el reconocimiento de la sociedad.

Otra cosa que me hace pensar: siempre que intento expresar cómo me siento en Internet, me da la sensación de que acabo mostrando justo lo contrario de mi objetivo inicial...

jueves, agosto 02, 2007

Historias de un hombre

Su mirada se pierde en la noche, fría y tenebrosa, que invade la oscura calle. No puede ver más allá de la acera de su manzana, pues fuera de esos límites todo se difumina hasta acabar siendo engullido por el negro profundo e implacable. Las farolas apenas forman unos pequeños círculos en determinados puntos de la calle, refugios de la luz que aguantará el asedio de las sombras hasta el amanecer.

Contempla esta imagen del barrio donde vive y se siente abrumado. La última lata de cerveza, sujeta por sus dedos temblorosos, está vacía. La mira y la agita, y puede oír como las últimas gotas de líquido chocan con las paredes de aluminio del envase. Una vez perdido el interés por la estúpida lata, la tira por la ventana. Ésta atraviesa la calle de acera a acera y rebota contra la persiana metálica de un comercio cerrado, una tienda de discos de música heavy. Y allí abajo, abandonada en mitad de la calle, se queda la dignidad de un hombre, un hombre que ya no tiene nada que hacer, nada por lo que esforzarse.

Es joven, pues apenas ha entrado en la treintena, pero está muy apagado y descuidado: la barba de tres días acabará siendo de cinco o de seis; la camiseta interior seguirá cubriendo el musculoso torso hasta que el sudor la empape por completo y no quede más remedio que tirarla a la esquina de la ropa sucia o desecharla por lo maltrecha que está. Sus ojos grises brillaban en días mejores, pero ahora se encogen ante la tenue luz de la lámpara de pie del salón, enrojecidos y cansados como están. Su pelo está despeinado y algo enmarañado. Es un pseudo hombre, sin trabajo, sin ganas de vivir, sin aspiraciones, sin pasión… sin “sin”.

Cierra la ventana, cruza el destartalado salón y llega a la cama, uno de los pocos muebles del dormitorio junto con el armario y una cómoda. Se quita la camiseta interior, las zapatillas, los calcetines, saca el dinero que lleva en el bolsillo, cuenta los billetes y los centavos, los deja encima de la cómoda, se quita los pantalones y se sienta en un lateral de la cama. Casi desnudo, su mirada se pierde en la penumbra de la habitación, iluminada por la luz del pasillo.

No piensa, simplemente se olvida de dónde está, de quién es, de lo mal que huele su camiseta interior, de los 15,75 $ que le quedan del paro del último mes y con los que tiene que aguantar hasta dentro de 4 días. Se olvida de los anuncios del periódico que recortó esa mañana para buscar trabajo al día siguiente y que aún descansan sobre la cómoda, debajo del dinero. Se olvida de su ex-mujer, de la fachada que fue su matrimonio, del bien y el mal que le trajo el divorcio…

Se levanta, se rasca la entrepierna, apaga la luz del pasillo y se tumba en la cama. A los pocos minutos duerme profundamente. Mañana cogerá los anuncios del periódico.

Continuará...

jueves, julio 05, 2007

"Last days"


A todo el mundo: esto no es una película sobre Nirvana, así que quitaros esa idea de la cabeza porque es errónea y sólo os servirá para que os llevéis una decepción con la cinta.

"Last days" es un intento del director Gus Van Sant de mostrar al público la decadencia de una estrella de rock que, estando en una etapa de crisis emocional y existencial, debe huir incluso de su propia casa para evitar a todos aquellos que le rodean y lo buscan sólo para obtener beneficios a su costa.

En mi opinión, la película es buenísima: a mí me consiguió transmitir todo lo que siente el protagonista (al menos es la sensación que tengo). Ya es la segunda vez que la veo (la primera vez bajada de Internet, la segunda ayer en el cine), y me ha gustado tanto como la primera vez o incluso más, ya que la calidad de visión era mejor.

Yo, por lo menos, la recomiendo a todo aquel que sepa algo de la película... Si acaso, leed de nuevo el primer párrafo de la entrada: luego mirad la página oficial de la película o buscar críticas (no leáis comentarios de gente que la ha visto porque ellos no han leído mi primer párrafo) y podréis disfrutar la película al máximo.

Esta película es, sin duda, una de mis favoritas, junto con "Réquiem por un sueño" y "Desayuno con diamantes".