domingo, agosto 10, 2008

Días de cine... de bastante cine

En los últimos días he visto muchas películas: "Cube", "La habitación de Fermat", "Funny games", "El exorcista", "La momia: la tumba del emperador dragón", "Sueños de un adolescente"y "Pitch black". De entre todas las que he mencionado sólo voy a comentar las tres que mejores me parecieron (y, de paso, decir que "La momia: la tumba del emperador dragón" es patética, no la veáis si aún estáis a tiempo de escoger).

En tercer lugar del Top3 de la última semana está "Cube". Un argumento la mar de interesante, una trama bien desarrollada y una implicación de las matemáticas muy atractiva. Lamentablemente no es una película 10 porque el inicio no está bien estructurado, el guión es muy forzado y antinatural y el actor que hace de antihéroe actúa de pena (aun así, la película en sí es suficientemente buena como para perdonarle estos inconvenientes). No entiendo cómo se llevó el premio en Sitges al Mejor guión, la verdad (supongo que no habría mucha competencia ese año...).


En el puesto número 2 está "El exorcista". Sobrecogedora, una película como hacía mucho tiempo que no veía. Especialmente me gustó la actuación de la niña y del padre Carras, son geniales. La banda sonora de Mike Oldfield también es genial, por cierto.
Yo tengo un problema con las películas de exorcismos, y es que me dan más miedo del que deberían. Mi problema consiste en que tiendo a imaginar que la persona poseída va a tener ataques de rabia asesina y va a intentar matar o mutilar a alguien que se le acerque (¿cómo puede, por ejemplo, la madre acercarse a su hija poseída y arroparla por la noche como si nada, sin sospechar que la niña puede de repente saltarle encima y arrancarle la oreja de un mordisco?). De ahí que viva este tipo de películas muy intensamente.

Y, en el primer puesto... "Funny games"(2008). Me encanta, es brutal. Michael Pitt es lo mejor de toda la película, junto con el planteamiento de la historia, el análisis de la violencia gratuita que critica la película y el punto cómico de "lo sentimos, pero esta película no va a acabar en final feliz cueste lo que cueste". La única pega que le encuentro es que la actuación de Tim Roth no es precisamente brillante, aunque Naomi Watts compensa bastante. Esta película es altamente recomendable.

Bueno, lo dejo por ahora. Saludos a todos.

sábado, julio 19, 2008

"Te doy mis ojos"

Hoy he visto esta película. La tenía ya desde hace bastante tiempo, pero no había conseguido un rato para verla.
La verdad es que me ha gustado mucho. Me ha dejado helado, porque hay escenas en las que el guión es tan bueno que te da la sensación de que esa escena está pasando en la casa de al lado y lo oyes a través de las paredes.
En conjunto la película me ha parecido muy buena y recomendable: la violencia doméstica está enfocada de una forma poco morbosa y el conflicto se ve de una forma más "imparcial" (se intenta no mostrar al maltratador como el malo malísimo que tiene toda la culpa y que es cruel por naturaleza). Algo que, en mi opinión, está muy logrado.
Os la recomiendo a todos.

Saludos.

Aquí de nuevo...

¡Hola a todos!


Al fin, he vuelto de Londres. Han sido 4 semanas inolvidables en las que he conocido a un montón de gente genial y he visto y hecho cosas que me han dejado una profunda huella. Ha sido una experiencia que, vista ahora en perspectiva, no me arrepiento de haber vivido (aunque admito que antes de ir tenía mis dudas sobre si de verdad quería ir o no). Ahora, después de todo lo pasado, tengo muy claro que tomé la decisión acertada. Un saludo a todos los que habéis estado allí, porque gracias a vosotros el viaje ha sido lo que ha sido.

En fin, después de estas breves palabras, vuelvo al blog. Durante unos días retomaré mi vida normal, aunque luego me toca volver a irme a un campamento de verano. Sin embargo, intentaré aprovechar estos días para poner algún relato o algo así que escriba... Ya veré.

Termino diciendo que me alegro mucho de estar de vuelta, que por otro lado lamento haber tenido que dejar un amor platónico en Londres, que el año que viene toca California y que la vida, a veces, quieres vivirla por encima del máximo.

Saludos a todos.

sábado, julio 12, 2008

Mi actualidad

Escribo esto para hablar sobre mi actual situación.

Estoy en Londres, escribiendo relatos. Éstos no son el motivo principial de mi visita a estos parajes ingleses... Digamos que estoy aquí por motivos de "futuro". Sin embargo, nada me impide sacar un rato libre que dedicar a esbozar historias en una libreta DINA5 de 1,99 libras. Tal vez debería decir historia, porque de momento sólo estoy trabajando en una (ponerme a escribir varias de golpe me da miedo por lo que a calidad del producto final respecta).

Así que aquí estoy, grabando vídeos sobre culturas urbanas para una productora independiente, asistiendo a clases de inglés con una profesora genial -de la que prefiero no hablar por no delatarme...- y preparando los textos que espero incluir en el nuevo proyecto literario de la página web "El recreo" (www.el-recreo.com). Este nuevo libro de relatos (además del de poesía, que también está en proceso) es un paso más para la difusión de una gran página dedicada a la literatura y que se expande como una reacción de bicarbonato sódico y vinagre... además de ser un pequeño paso más en mi realización como persona (ver algo mío publicado me hace mucha ilusión, aun sin tratarse de un proyecto a gran escala).

Os informaré de vez en cuando sobre el proyecto.

Un saludo a todos.

lunes, junio 30, 2008

Historias de un hombre (XII)

Amanece. Ella aún no ha despertado, pero él ya está de pie, frente a la ventana del dormitorio, observando la salida del sol –o lo que se puede apreciar por una esquina del callejón al que da la ventana- a través de ella. Al cabo de un rato dejándose llevar por la creciente luz anaranjada y la banda sonora de los primeros vehículos que circulan inmersos ya en la ajetreada rutina de la ciudad, no puede evitar mirar hacia atrás para ver cómo, aún en la cama, ella descansa apaciblemente, con el pecho subiendo y bajando pausadamente aún debido al sueño profundo. Duerme en posición fetal sin llegar a encogerse completamente, con las sábanas revueltas que le dejan los pies descubiertos. Sonríe mientras duerme.

Por un momento, él se pone a pensar en lo mucho que ha cambiado en apenas tres días. Su actitud depresiva y pesimista frente a la vida parece quedar atrapada en las redes borrosas del pasado incierto e irrelevante, todo lo malo de su anterior vida parece banal comparado con el cúmulo de sensaciones que lo invaden ahora, todo lo bueno de entonces se suma a lo bueno del presente… No podía haber forma mejor de hacer borrón y cuenta nueva.

Finalmente decide esperar a que ella se despierte; le sonríe y le da los buenos días con un tierno y lento beso en la boca, que se prolonga durante un minuto. Poco después, ella se viste y prepara café mientras él se ducha y se viste. Después de tomar el desayuno juntos, se despiden nuevamente con un beso en la puerta del piso y ella se va al trabajo mientras que él se queda en casa haciendo la cama y recogiendo las llaves antes de ir a la ferretería.

Sam ya está allí cuando llega, pero no le dice nada por llegar tarde; diez minutos no son nada para Sam. Nada en absoluto. La mañana transcurre con normalidad hasta que llega la hora de volver a casa para comer. En vez de eso, él se acerca a una cabina telefónica y, con unas cuantas monedas del dinero que le sobra de la cena y los dólares sueltos llama a un número de teléfono. Una voz de mujer contesta después de dos tonos de marcado.

-Sí, ¿quién es?

-Hola, soy yo.

-Vaya…- dice ella sin demasiado entusiasmo.

Él se queda callado durante unos segundos. Cuando ve que el saldo disponible baja de nuevo, se decide a seguir hablando.

-Llamaba sólo para saber cómo está ella. ¿Va todo bien?

-…Sí, está perfectamente, no te preocupes. Todo va bien.

-¿Qué tal está?

-Es feliz.

Nuevamente, los dos se callan. Ella vuelve a hablar.

-Lo siento, pero tengo que irme.

-Descuida, lo entiendo.

-…Gracias por llamar. Me alegro de que te acuerdes de ella.

-La quiero mucho.

Ella no contesta. Suspira desde el otro lado de la línea y, de repente, cuelga. Él no dice nada. Simplemente sonríe. Las cosas han ido mejor que la última vez. Finalmente, sale de la cabina y se dirige a la estación de autobús.

-FIN-

Bueno, espero que os haya gustado mucho el relato. Muchísimas gracias a todos por seguirme durante todo este año que ha durado la publicación de las historias de este hombre y espero que sigáis leyendo mis nuevas aportaciones al blog.

Saludos.

miércoles, junio 18, 2008

Relatos y Londres

Este sábado me voy de viaje a Londres a hacer prácticas laborales. Antes del sábado (o, en su defecto, antes de fin de mes), publicaré la última parte de "Historias de un hombre". Espero que os haya gustado mucho a todos.

¡Saludos!

jueves, junio 12, 2008

Historias de un hombre (XI)

Perdón por haberos hecho esperar. Aunque pasa por 44 minutos, digamos que esta parte del relato la he publicado hoy, día 11 de junio de 2008, como "regalo de cumpleaños" para Merche, la mamá de Mª Carmen. Espero que te guste, y antes de que se acabe este mes colgaré la siguiente y última parte de "Historias de un hombre". (La entrega nº11 corresponde al mes pasado, de modo que para ponerme al día incluiré la 11 y la 12 este mismo mes en el blog).

Saludos a todos y perdón por las molestias.

Cuando eres un cuerpo desnudo que está junto a otro cuerpo en igual situación, ambos tumbados en una cama y uno encima del otro… ¿acaso importa el resto del mundo? Él no tiene espacio en su mente para otra cosa. Ella, la verdad, tampoco. Hay que dejarse llevar.

Desde la entrada del dormitorio, unos vaqueros y unos zapatos de tacón observan como ella contesta una intensa mirada con otra igual; todo se responde en el perímetro delimitado por el colchón: besos, caricias. Un gemido discreto y muy sensual desata sentimientos incontrolados del mismo modo que un fuelle gigantesco es capaz de avivar el fuego de una caldera.

Desde la cómoda donde normalmente él deja –o al menos dejaba- el dinero con el que llegar a fin de mes, una camisa de hombre ve cómo dos personas se funden en un solo ser, un ente con cuatro ojos, cuatro orejas, cuatro pies, dos bocas, dos lenguas, dos caderas, muchos dientes, muchas hormonas, mucha saliva, mucho sudor (no un sudor desagradable, sino uno que puede llegar a parecer aromatizado debido a la situación),… mucho “mucho”.

No es una ocasión para un “te quiero” digno de cualquier película romántica (preferiblemente hollywoodiense); el turno del sentimentalismo llegará dentro de varias horas, cuando el sol empiece a iluminar la habitación y uno de los dos juguetee con el pelo del otro que aún duerme. De momento sólo se aceptan los “bésame” como únicas expresiones capaz de fusionar el amor y el sexo… Y se besan, se besan con ansia, como si el mundo y a estuviera a punto de acabarse y en apenas segundos el techo fuera a derrumbarse sobre la cama, se acarician, él acaricia su cuello con la mano y luego la desliza por el pecho, marcando el camino que trazan sus dedos con los labios, por el abdomen, explayándose con el ombligo y, finalmente, con el borde elástico de la ropa interior.

Ella le ayuda, se lo pone fácil para terminar de desnudarla. Apenas unos segundos después, la ropa interior de los dos yace sobre el suelo, junto a la cama, a poca distancia de los zapatos. Él la coge por la cintura, se desliza entre sus piernas, la mira con deseo y ella lo mira y asiente; sólo entonces él da un paso más, un paso por el cual ella abre primero los ojos debido al dolor y los cierra después cuando la sensación se transforma en placer. A partir de ese momento se inicia un vaivén rítmico, lento al principio y más rápido después, cada vez más vertiginoso y acelerado, hasta el punto en que la cama empieza a resentirse y se mueve al compás de los cuerpos unidos entre las sábanas, los gemidos y la respiración entrecortada.

Y, cuando los ríos de la adrenalina y la pasión desenfrenada vuelven a su cauce, él la abraza y le apoya la cabeza contra su pecho; ella sonríe, se siente muy cómoda, protegida, querida. Ambos se duermen acariciándose con suavidad. Una suavidad que se apaga sutilmente, dejándolos en brazos de Morfeo hasta el amanecer.

Continuará...

martes, mayo 20, 2008

Inspiración del momento: "El reloj maldito"

Pedro mira el reloj de pulsera y lo agita con brío. Está parado. "¿Cómo es posible? ¡Las pilas son nuevas!". Y vuelve a agitar el brazo . Se pega el reloj a la oreja, intentando oír los característicos ruiditos de la maquinaria del pequeño cacharrito... Pero no hay nada que oír.

El precioso reloj de maquinaria suiza mira a Pedro a los ojos en actitud desafiante. Y parece que ha olvidado con quién está tratando, porque su dueño... trabaja en una relojería.

A última hora de la tarde, antes de cerrar, Pedro se sienta en la trastienda, reloj de pulsera en mano, dispuesto a cambiarle la pila, a desmontarlo si es necesario. Después de abrirlo y sacar la batería, un ruido le impide diseccionar la compleja escultura mecánica de engranajes y tuercas. Pedro le da la vuelta al reloj... y ve cómo el segundero se mueve.

El relojero, desconcertado, vuelve a colocar la tapa del compartimento para las pilas y comprueba de nuevo las manecillas. Aun sin pila, el segundero se sigue moviendo. Durante unos instantes, los ojos del sorprendido hombre se abren como platos observando el endemoniado reloj, que lo mira cual máquina programada para matar que carga su disparo letal moviendo las manecillas.

Y, sin saber qué otra cosa podría hacer, Pedro pone el reloj en hora, se lo ajusta en la muñeca, cierra el negocio y vuelve a casa satisfecho con la provechosa jornada de hoy... y con el económico reloj de pulsera que lleva puesto.


· · ·

Este texto lo he inventado sobre la marcha... Espero que os guste para ir llenando el buche hasta que ponga la nueva (y penúltima) entrega de "Historias de un hombre".

¡Saludos a todos!

jueves, mayo 01, 2008

Siempre hay una primera vez para todo...

Hace algún tiempo mencioné mi participación en un concurso organizado por el IES Pedro Jiménez Montoya de Granada. Y, tal y como imaginaba (en parte), no he ganado. Tampoco he quedado finalista, al igual que una amiga que también se presentó.

Sin embargo, a pesar de este estrepitoso (pero insignificante) fracaso, no tengo intención de desistir; cuando encuentre otro concurso interesante, me presentaré. No me cabe duda.

Saludos!

martes, abril 29, 2008

Historias de un hombre (X)

Al final se decide por una opción segura: un bonito y acogedor restaurante italiano. Limpio, ajustado a su presupuesto, con personal bien uniformado y servicial… Además, lo bueno de los locales como éste es que, al que no le gusta la pasta (cosa extraña), le gusta la pizza. O al menos así sucede en los tiempos que corren; en cualquier otro caso, siempre se puede recurrir a alguna otra especialidad como el carpaccio o similares.

A ella le gusta el sitio, y se pasa la mayor parte del rato sonriendo. Mientras esperan a que traigan la comida, no para de contarle todos los motivos por los que decidió dejar Ohio. Sin embargo no se lamenta de todas las desgracias que dejó atrás, sino que lo asombra con todas las aspiraciones con que dejó su casa.


-Eres una chica emprendedora, eso me gusta.


-Vaya, gracias. Tú tampoco te quedas atrás.


-¿Qué te hace pensar eso?


-Bueno, el hecho de que esta cena haya salido adelante no se debe a un milagro del Espíritu Santo ni nada parecido.


-…Je. Sí, supongo que tienes razón.


Después de un rato hablando, él le coge la mano por encima de la mesa. Lo hace con mucha naturalidad y confianza, porque cuando la mira a los ojos tiene la sensación de que ha estado deseando que él tomase esa iniciativa desde la primera vez que se cruzaron en las escaleras del edificio. Ella, sonriendo, le premia ese acto de valentía con un corto beso en la boca. Un beso breve pero intenso, que expresa muchas cosas a la vez, como “no sabes las ganas que tenía” o “reservo lo mejor para después”. Muy motivador, sin duda.


El resto de la velada transcurre con normalidad. Sin embargo, los distintos platos del menú quedan aderezados por un conjunto de insinuaciones y gestos muy significativos que logran acelerar el ritmo de la cena; cuando se dan cuenta, ambos están devorando el postre como si la impaciencia les apremiase a salir de allí incluso sin pagar la cuenta en caso de ser necesario recurrir a tales extremos.


Finalmente, al acabar la cena, ella sale del restaurante mientras él paga la cuenta. 92,95$, una cifra un tanto comprometedora para él debido a su aún mala situación económica. Sin embargo, cuando coge las monedas del cambio y las guarda en el bolsillo de su pantalón, no piensa en lo mal que va a estar hasta que cobre; por su cabeza sólo ronda una idea, y está personificada en la acera frente al italiano. Ya tendrá otros momentos para pensar en esos temas.


Al llegar al bloque de apartamentos, suben los peldaños rápido. Ella se tropieza una vez, y él la ayuda a recuperar el equilibrio riendo bajito. El eco de sus pisadas retumba por todo el recinto, hacia arriba y abajo por el hueco de la escalera. Él saca las llaves del bolsillo, abre la puerta, la empuja hacia dentro, deja que ella pase y cierra tras de sí.


Cuando se da la vuelta, ella lo mira sonriente.

Continuará...

miércoles, abril 16, 2008

"Regálame una luna"

Este texto lo publiqué originalmente el 9 de septiembre de 2006 en www.el-recreo.com, es decir, escribí esto con 15 años... Y, en mi opinión, es el mejor texto que guardo de aquella época. Sin embargo, me gustaría que los lectores diéseis vuestra opinión personal sobre él. Espero que os guste.
· · ·
-¿Por qué me pides estas cosas a mí?
-Pues porque eres la única persona en la que puedo confiar, y sé que siempre puedo decirte todo lo que pienso.
-Marta, me parece genial que pienses esas cosas tan bonitas, pero yo no puedo conseguirlo todo.

Y Marta agachaba la cabeza y, de repente, empezaba a llorar. Siempre hacía lo mismo; cuando no le gustaba lo que le decía su padre, se convertía en un surtidor de lágrimas. Su padre, al ver que se ponía a llorar, pasaba su brazo por encima de los hombros de su hija y la atraía hacia él para poder consolarla.

-Lo siento, Marta. Sabes que, si por mí fuera, lo haría, pero me va a costar mucho. Es más, creo que no se puede hacer.
-¿Cómo que no se puede? ¿Tanto te cuesta a ti coger una? Porque a mí, con cerrar un ojo, me basta.
-Pues esta noche, vuelvo y me lo muestras, ¿vale?

· · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · · ·

A través de la rejilla de la ventana, la luna se mostraba en su totalidad, esplendorosa, en medio del mar de estrellas que cubría el cielo añil. Marta, con una sonrisa de oreja a oreja en la cara, contemplaba el cielo junto a su padre, que estaba arrodillado con ella a los pies de la ventana.

-Pues yo creo que hay, como mínimo, treinta y una lunas.
-¿Y eso? ¿Cómo lo has averiguado?- decía su padre, verdaderamente fascinado ante la genial afirmación de su hija.
-Porque, cada noche, la luna es distinta. A veces se ve como un círculo blanco, pero la mayoría de las veces parece una "c"...
-Qué chica más lista... Venga, enséñame cómo haces tú para cogerlas.
-Es fácil, cierras un ojo y pones la mano delante de tu cara como si fueras a cogerla. Entonces la luna se encoge y se te queda entre los dedos. Lo que pasa es que, cuando cierro la mano para cogerla, es como si no estuviera ahí. Inténtalo tú, a ver si a ti te sale bien.
-Bueno, puedo intentarlo.

El padre de Marta cierra un ojo y su campo de visión se reduce considerablemente. Cuando la luna está justo delante de él, forma una "c" con los dedos pulgar e índice y rodea la silueta de la luna, como si la estuviera sujetando con dos dedos.

-Ahora, aprieta, a ver si la coges- dice Marta, que lo mira emocionada.

Los dedos se tocan. El padre abre los ojos y contempla su mano abierta, vacía. Su hija lo mira con una expresión muy triste y dice:

-Tú tampoco puedes cogerla, ¿verdad?
-Bueno, podemos intentarlo otro día. A lo mejor, lo que pasa es que sólo se pueden coger las lunas de unos días; otras a lo mejor no se pueden coger, como la de hoy.
-...Papá, por favor: regálame una luna.
-Por supuesto, cariño. Mañana mismo te traeré una luna.
-Prometido, ¿vale?- dice Marta; las palabras que acaba de dedicarle su padre han bastado para hacerla sonreir de nuevo.
-Prometido.

Diez minutos después, el padre de Marta se aleja, montado en su coche monovolumen, del hospital psiquiátrico.

jueves, abril 10, 2008

OK Computer

Bueno, sigo haciendo cosas hoy para quitarme el mono del blog. He ido a comprar un regalo de cumpleaños y, qué casualidad, en la Fnac he encontrado un CD que llevo meses buscando pero que siempre que iba a por él estaba agotado. Hoy he conseguido el último ejemplar y ahora mismo estoy escuchando "Paranoid android", la segunda canción del disco (el primer single del álbum y una de las mejores canciones de este grupo desde mi punto de vista).

Para los que no lo conozcan, Radiohead es un grupo británico cuya carrera empezó en los 90 con el álbum "Pablo Honey" publicado en 1993 (OK Computer es del 97). Desde sus inicios este grupo ha evolucionado muchísimo, empezando como un grupo rock destinado a tener una única canción exitosa ("Creep") para acabar siguiendo un estilo alternativo con toques electrónicos muy elaborados y definidos en su último disco, "In rainbows". Si tenéis tiempo, os recomiendo que al menos escuchéis alguna de las canciones que menciono en esta entrada (podéis probar también con otras como "All I need", "Karma police", "There there", "Life in a glass house"...).

¡Saludos a todos!

Más cosas para el blog (IV)

Nuevo look para el blog. No sé, hoy me apetecía hacer cosas aquí y, antes que escribir cualquier texto estúpido como pretexto, he preferido hacer reformas.

He optado por un fondo negro y una gama de colores poco chillones (de ahí el color verde pastel de la letra, porque el verde fosforescente -aunque queda muy "Matrix"- duele a la vista) para que no os dejéis los ojos leyendo lo que escribo aquí. También he cambiado el estilo del contador de visitas (este me convence más y pega con el nuevo estilo de la página).

Decir que ya estoy trabajando en la décima parte de "Historias de un hombre" que saldrá este mes. Esta puede que sea probablemente la antepenúltima entrega de este relato breve (en versión Word apenas ocupa de momento 9 páginas, así que se puede considerar breve). Además, voy a intentar dedicarme mucho más a publicar relatos y demás creaciones por aquí (aunque, si veo películas o leo libros que me marquen mucho, también seguiré haciendo "reviews" como siempre).

Saludos!

miércoles, abril 09, 2008

"Un sorbo de té"

La duda lo estaba matando por dentro, así que se preparó un té para relajarse. Le gustaba mucho, pues era una bebida que, en momentos de tensión, le ayudaba a sosegarse y a hallar la solución de sus problemas.

Sin demasiado interés cogió una bolsa de entre las muchas que guardaba en la despensa y se percató de que la variedad designada por el azar había sido el exquisito Darjeeling, una de las mejores variedades de té negro conocidas.

Mientras la tetera se calentaba, el problema le llegó de nuevo a la cabeza; parecía que la relajante labor de preparar el té poco podía hacer contra aquella taladrante inquietud de la que no conseguía desprenderse.

Cuando la taza estuvo por fin lista y dio el primer sorbo, una duda despertó en su interior. Rápidamente, fue al ordenador del comedor y buscó información sobre Darjeeling. Resolvió su duda: el té en cuestión proviene de la India.

Así, una vez resuelta su curiosidad, regresó a la cocina y tomó un sorbo de té. Después salió al jardín, a la calle, al jardín del vecino de al lado, mató al dichoso perro con una pala y volvió a su casa. Fin de la infusión.

lunes, marzo 31, 2008

Historias de un hombre (IX)

Después de una ducha rápida (pero a conciencia), se arregla lo mejor que puede. Cuando, después de mirarse al espejo, sonríe, no está pensando ni en su pasado, ni en sus demás quebraderos de cabeza, ni en el proyecto de comprarse un ordenador o un reproductor de MP4. Su mente está colapsada con fotocopias de una única cara, un rostro femenino y joven con el que comparte escalera y que despierta muchas cosas en él.

Mira el reloj. Aún falta media hora para que pueda bajar hasta su puerta y tocar al timbre; seguramente aún estará arreglándose para la cena. Aprovecha el momento para acercarse a la cocina y mira un puñado de papeles que tiene encima de la mesa. Como tiene la costumbre de acumular ahí las facturas para ir haciendo cuentas (consecuencia de su escaso presupuesto), cada pocas semanas el mueble está cubierto de cartas, papeles doblados en tres partes y propaganda que recoge del buzón pero que nunca se acuerda de tirar a la basura. Al acercase a la mesa, se olvida por completo de esos incómodos recibos y papeles con cifras a pagar y junta los catálogos en un montón, de los cuales varios corresponden a cadenas de tiendas de informática. Todos tienen ofertas muy interesantes de ordenadores nuevos que se pueden pagar a plazos y unos reproductores de música a muy buen precio… Se acerca al banco de la cocina, donde tiene una lata con varios bolígrafos y rotuladores; coge un permanente negro y rodea con gruesos círculos los dos aparatos que más le gustan. Después, organiza el montón de correo y conserva las facturas, el catálogo marcado y un folleto de su compañía telefónica para consultar en otro momento servicios de Internet.

Hacía mucho tiempo que no se sentía tan bien como en aquel instante, poco antes de una cita con una chica sumamente atractiva con la que estaba dispuesto a renovar su vida, una vida que había estado sumida en la pobreza y la soledad desde que su hija y su mujer se habían esfumado de su mapa, dejándolo aislado como una triste isla perdida en la inmensidad del Pacífico. Pero eso se había acabado: no estaba dispuesto a seguir así, dejándose llevar por unas corrientes que lo único que conseguirían sería hundirlo aún más en una negrura abisal que lo aprisionaría y lo mantendría atado con unas dolorosas cadenas al abismo de aquella noche oscura en la que, desesperado, se había visto como un despojo sentado en su cama con unos calzoncillos viejos.

Ya no más noches deseando que todo acabase. Ya no más lamentos. Ya no más dolor. Ya no más soledad. Su hija le sonríe en la mente, su pequeña e inocente hija que de nada tenía culpa… Ya no tendría que sufrir por ella: ahora era alguien nuevo, alguien optimista, alguien que iba a rehacer el descompuesto puzzle de su existencia con el apoyo de un pequeño rostro sonriendo -en vez de llorando- desde el cielo de su pensamiento.

Ahora, la cita.

Continuará...