jueves, marzo 13, 2008

El primer paso

Bueno, de alguna forma había que empezar.

Tengo un libro escrito (en fase de corrección intensiva) con el que de momento no voy a hacer nada. Sin embargo, por distintos motivos, me he animado a dar un primer paso en mi ilusa carrera como escritor de futuro muy negro o directamente inexistente.

He escrito un relato breve, titulado "La fotografía", el cual he presentado al 2º Premio nacional de poesía y relato corto para jóvenes escritores organizado por el IES Pedro Jiménez Montoya. Obviamente, voy a por todas (si no, no me presentaría al concurso). Sin embargo, sé que hay mucha gente con más talento que yo y admito que mi texto no es ninguna maravilla... Vamos, que sé que mis posibilidades de ganar son muy pequeñas.

Aun así, yo seguiré esperando con nerviosismo el fallo del jurado.

Saludos!

viernes, febrero 29, 2008

"Entre dos aguas" de Rosa Ribas


Este es uno de los últimos libros que me he leído y, a juzgar por mis recuerdos, es el primer libro de género negro que leo en mi vida (quitando los de Preston/Child). El libro me ha dejado muy sabor de boca ahora que ya me lo he terminado y me gustaría comentarlo un poco más en profundidad para ver si así a alguien le interesa y se lo lee.

La trama del libro sigue la línea de una novela negra: un caso por resolver (un gallego ahogado en el Meno), un círculo de sospechosos y una comisaria que tiene que hallar al culpable con ayuda de sus compañeros. Rosa Ribas va, sin embargo, un poco más lejos de esta estructura y se adentra en el tema de la binacionalidad y la emigración (la protagonista, la comisaria Cornelia Weber-Tejedor, es mitad alemana y mitad española). Cornelia se verá envuelta en un caso que la involucrará por completo debido a la presencia de su madre y de toda la comunidad emigrante española, lo que crea situaciones atípicas en estos libros que resultan muy interesantes.

La constelación de personajes no es particularmete compleja (Cornelia y su familia, la familia de la víctima, el personal de la comisaría,...) pero todos tienen sus peculiaridades. Mi personaje favorito es Leopold Müller, pues es el claro ejemplo de policía aplicado y servicial que sabe agradar a sus superiores sin ser presuntuoso ni empalagoso, lo cual le da una personalidad muy caracterísitica. Aunque el retrato de Müller puede parecer muy arquetipo (como el de otros personajes, véase Juncker), pero los personajes de mayor relevancia tienen un aspecto mucho más único (como la nariz de la comisaria que la acompleja) que hace que conocerlos a lo largo de la obra sea hasta cierto punto intrigante.

La estructura de la obra es más bien peculiar, en lo que respecta a la evolución de la intriga. El libro se centra mucho en la vida de la protagonista y en su conflicto de identidad, de modo que la investigación es más bien lenta y poco productiva hasta el último tercio de la obra (las últimas 100 páginas son vertiginosas). Esto tiene sus pros y sus contras: lo bueno es que, cuando parece que el libro se va a acabar y que el caso no quedará resuelto del todo, la trama se agiliza y te engancha; lo malo es que, en mi opinión, acaban faltando unas 10-15 páginas para desarrollar la escena final de "descubrir al criminal", ya que todo se resuelve de forma muy rápida (eso sí, sin dejar cabos sueltos). Aun así, el final no es malo; puede que un poco corto, pero a mí me dejó igualmente con muy buen sabor de boca.

Conclusión: "Entre dos aguas" es un libro que merece la pena leer. Es una buena novela negra que sabe fundir perfectamente una trama estándar con un elemento innovador que resulta muy atractivo y que enriquece el texto muchísimo. Una forma recomendable de invertir 15€.

Saludos.

viernes, febrero 22, 2008

Historias de un hombre (VIII)

La mañana se pasa rápido y él vuelve a casa en autobús, como de costumbre, para comer allí y volver al trabajo por la tarde. Durante el recorrido, se fija de vez en cuando en algún restaurante que ve desde la ventanilla y que llama su atención, aunque no lo hace con demasiado entusiasmo; el sitio no es lo que más le importa… De hecho, está seguro de que a ella tampoco le importa tanto como podría llegar a parecer.

Al llegar al bloque de apartamentos, le parece verla entrar en su piso mientras él sube las escaleras. Lástima; si hubiese llegado un poco antes, quizás se habrían cruzado. De todas formas, él tiene hambre, así que sube a casa para comer algo. La nevera ruge más que su estómago: está casi vacía, excepto por la acostumbrada gran botella de plástico de leche. Se prepara lo que puede con la comida que queda sin comerse demasiado la cabeza: el día le ha ido lo suficientemente bien como para no querer atormentarse con las desgracias constantes que le depara la vida… por mucho que éstas sean cada vez más escasas.

Por la tarde, lo mismo de siempre: viaje en autobús hasta la ferretería y varias horas de trabajo con Sam. En cierto modo, el ferretero le parece un poco misterioso: muy a menudo, la envidia que le inspira le hace preguntarse cómo es posible que alguien sea tan inmensamente feliz a pesar de la sociedad que los rodea. Sin embargo, tampoco le da mucha importancia a esto: en cuanto empieza a pensar sobre ello, Sam hace algún comentario de los suyos y él sonríe, olvidando por completo en qué estaba pensando. Además, le encanta ese hombre: mejor cuanto más conserve ese optimismo que desprende.

Lo cierto es que, de repente, tiene muchos motivos para sentirse feliz. Sin ir más lejos, Sam empieza a considerar la posibilidad de hacerle un pequeño aumento de sueldo, porque las condiciones del contrato propuesto para el anuncio del periódico le parecen insuficientes. Él dice que no hay prisa; con tal de tener dinero para pasar el mes, de momento tiene bastante (aunque sabe que al final su jefe se saldrá con la suya).

Cuando cierran ese día por la tarde, los dos se van con una sonrisa en la cara. En el autobús, él piensa en ahorrar: quiere comprar algunas cosas para su casa, como un ordenador y un reproductor de MP3 (o un MP4, ¿por qué no?); hace mucho que no escucha música de sus grupos favoritos, como los Beatles, los Rolling Stones o los Ramones. Además, no estaría de más que aprendiese a manejarse con un ordenador.

Después de un aburrido y rutinario viaje en autobús, llega por fin a casa. Sube las escaleras, abre la puerta, se bebe media botella de leche de un solo sorbo y va al baño a orinar. Después de lavarse las manos va al dormitorio, donde abre el armario y empieza a rebuscar entre su escaso vestuario para ver qué puede ponerse para la cita de esa noche…

Continuará...

lunes, febrero 18, 2008

Sesión de lectura con Rosa Ribas, 18/2/2008


De acuerdo a lo que me dijo Rosa esta mañana de lunes cuando la vi por primera vez en mi colegio, siempre llueve cuando ella visita una ciudad. Valencia no ha sido una excepción y el cielo se ha cubierto con una densa capa de oscuros nubarrones que nos han acompañado durante todo el día.

Después de un par de breves encuentros durante los recreos, conseguí estar con Rosa antes de la hora de comer (aproveché para hacerle una entrevista para la revista del colegio por petición de un profesor) y pude charlar con ella durante un rato que, personalmente, se me hizo muy corto (tal vez por la ilusión de que esta era la primera "kedada" que hacía con alguien de El Recreo, por muy íntima que fuese). Después de la entrevista he hablado con Rosa de "Café para dos" entre otras cosas; espero terminar de corregirlo pronto, pues estoy muy interesado en su visión crítica del libro.

Rosa me trajo de la presentación de Barcelona un ejemplar de "Tiempo de recreo" firmado por muchos de los autores, todos ellos conocidos del foro. Muchas gracias a todos por la firma, es un gesto muy bonito que me ha gustado muchísimo.

A las 20:00 empezó la lectura en el aula de música. El ambiente fue muy íntimo y recogido -cosa que me hizo sentir un poco mal, porque de la ilusión que llevaba todo el día me había esperado que fuese más gente- pero, a la hora de la verdad, creo que esto fue incluso más satisfactorio que si el público hubiese abarrotado la sala, porque amenizó mucho la reunión.
Rosa, junto con su marido y otro colaborador, leyeron tres fragmentos de "Entre dos aguas" (del cual compré un ejemplar que ya reposa en mi escritorio, al lado de mi cama, justo debajo de "Tiempo de recreo") tanto en español como en alemán. Rosa estuvo fantástica: demostró muchísima soltura en ambos idiomas y una eufonía muy agradable en su oratoria, lo que invitaba a escucharla (convirtiendo el evento en una experiencia mucho más agradable que aquella sesión de lectura con Daniel Kehlmann). La sesión se prolongó durante dos horas y, después de que me firmase los ejemplares de los libros y me hiciese con ella un par de fotos, me despedí inmensamente agradecido por el rato que pudimos compartir y por la grata experiencia de conocer a una autora prometedora con una carrera literaria de bases ya asentadas y muy simpática en persona (cuando lea esto espero al menos conseguir arrancarle una sonrisa).

Muchas gracias por este lunes, Rosa, de todo corazón: sin duda ha sido el lunes gris y lluvioso que más me ha gustado de los muchos que he vivido.

(Antes de despedirme, me gustaría decir que mañana publicaré la parte de este mes de "Historias de un hombre")

Por último, quiero también mencionar brevemente mis últimas lecturas: terminé "La fuente de la edad" de Luis Mateo Díez ayer, empecé hoy de madrugada "El niño con el pijama de rayas" de John Boyne, lo terminé esta tarde y ya he empezado a leer "Tiempo de recreo"; creo que nunca he devorado libros con tanta rapidez, pero me he empapado bien con ellos.

Saludos a todos y un abrazo para Rosa.

lunes, febrero 11, 2008

Pequeño apunte

Hola.

Saludo brevemente porque tengo que dormir: esta semana estoy haciendo el Abitur o selectivo alemán y estoy muy tiquisimiquis con las horas de sueño y demás.

Hago esta escueta incursión para decir únicamente que publicaré la parte de "Historias de un hombre" de este mes la semana que viene, cuando me haya quitado los exámenes de encima.

Gracias por vuestra paciencia y comprensión.
Saludos.

jueves, febrero 07, 2008

"El psicoanalista" de John Katzenbach


Buenas a todos.

Después de un tiempo sin hablar sobre mis últimas lecturas, os voy a comentar las últimas actualizaciones de mi lista. De "Corazones de la Atlántida" me gustaría decir simplemente que me ha gustado mucho y que, para ser el primer libro de King que me leo me he llevado una muy buena impresión. Tengo ganas de coger alguno de sus clásicos como "Cujo".
Sin embargo, con el que quiero centrarme de verdad es con "El psicoanalista".

Para los que no lo sepan, empecé a leerme este libro hace mucho tiempo en el ordenador. Me gustaba muchísimo y lo leía al mismo tiempo que otros dos libros... Pero, lamentablemente, tuve que formatear el ordenador cuando sólo me había leído la mitad y no lo volví a descargar, así que ahí me quedé. Esta vez me lo compré por Reyes y, una vez lo empecé, lo leí del tirón.
El estilo de John Katzenbach es muy atractivo pero a la vez muy cargado: dan ganas de leerlo, aunque a veces te da la impresión de que no hacía falta hacer tal o cual descripción o comentario. Por suerte, se trata de una prosa que, aunque muy ornamentada, no cansa; ahí es donde reside el mayor encanto del libro.

Por otra parte, no hay que olvidar la trama. Es muy buena e interesante, además de increíblemente adictiva. El típico libro que, después de hojear las primeras 10 páginas, te hace sentir la obligación de adquirirlo y fumártelo de golpe. Genial.

Os lo recomiendo a todo el mundo.
Saludos.

domingo, enero 13, 2008

Historias de un hombre (VII)

Con 95$ puede hacer más cosas de lo esperado. No es difícil encontrar un buen sitio para cenar por unos 45$ por cabeza, así que vuelve a casa con un inusitado buen humor iluminándole el rostro. Se sienta en el sofá y se acuerda de algo: la lista de la compra. La cena tendrá que costar un poco menos de dinero…

Al volver del supermercado, lo primero que hace es beber un poco de leche; después, mete la botella de plástico en la nevera y recoge un poco la casa. Está todo bastante sucio; hace mucho que no se limpia, y hay polvo acumulado. El plumero ayuda a quitar la capa más superficial, aunque no todo se va. Sigue limpiando y limpiando durante un buen rato, aunque el resultado no es totalmente satisfactorio. Hay demasiado que hacer como para poder dejarlo todo arreglado en tan poco tiempo.

Sí, parece que la suerte ha empezado a sonreirle después de tantos meses de abandono, de soledad, de frustración, de infortunio, de tristeza… Recuperarse después de las turbulencias a las que se ha enfrentado no es una tarea precisamente fácil. Después de una frugal cena, se desnuda y se tumba en la cama. Recuerda a su mujer, su ex-mujer; recuerda a su hija, casi ex-hija por la falta de contacto… Es lo que más le duele de entre todas las penurias que ha enfrentado: la separación de su hija, a quien apenas ha podido acunar unas veces entre sus brazos. Sí, parece que la suerte ha empezado a sonreírle… pero aún es pronto para poder acostarse sin sentirse afligido.

Sam llega pronto a la ferretería. Él ha cogido el autobús para ir al trabajo y, al no conocer las líneas del transporte ha llegado con unos minutos de retraso. Lo primero que hace es pedir perdón repetidas veces por el retraso, pero el ferretero le contesta tajantemente:

-¿Estás tonto o qué te pasa? Has llegado menos de diez minutos tarde; no es algo grave. Mejor dicho, es una soberana gilipollez.

Él se ríe. Le encanta este hombre. Sam es verdaderamente sencillo y tajante; todo lo que dice es una verdad como un puño y una muestra de clara aversión a la etiqueta y las apariencias. Es la naturalidad personificada… y siempre parece feliz. Eso es lo que más le gusta: esa felicidad que irradia a cada instante, como intentando hacerle ver al mundo que cualquier problema que se tenga puede ser reducido a una insignificancia insignificante.

Tal vez es por eso que él se siente tan bien trabajando en esa ferretería; dos personas, dos personalidades, una complementación perfecta… Mientras pasa un viejo trapo por el mostrador para quitar el polvo, se da cuenta de una cosa: en cierto modo, aunque su aspecto sea el de un tipo duro, atractivo y peligroso, en el fondo es una persona excesivamente sensible y poco adaptable, que se hundió en un momento de su vida y quedó sumergido en la trágica situación en la que se encuentra ahora… aunque parezca que Sam pueda serle de ayuda a la hora de salir del agujero en el que está metido. Igual que ella.


Continuará...

jueves, enero 03, 2008

Feliz año 2008


Un saludo para todos y espero que empecéis este año con muy buen pie! Dentro de nada podréis disfrutar de la nueva entrega de "Historias de un hombre", así que pasad en los próximos días para ver si ya está, ¿de acuerdo?

Gracias y hasta pronto!

miércoles, diciembre 12, 2007

Un poco de trabajo...


Hola a todos!

Bueno, este mes está siendo increíblemente tenso. ¡ESTOY A 2 MESES DEL SELECTIVO ALEMÁN! Se va notando, cada vez más: los exámenes son cada vez más largos y más difíciles (la semana pasada hice uno de alemán de 6 clases, es decir, 5 horas de reloj), estamos constantemente haciendo selectivos de años anteriores en clase para practicar... Tengo que ponerme a estudiar ya mismo, de modo que ahora estudio casi todos los días varias horas con un amigo (los dos preparamos cada uno sus exámenes).

Aun así, sigo teniendo tiempo para todo: voy adelante con la corrección de "Café para dos" y escribo partes de "Historias de un hombre" y otras relatos. Vamos, que me las apaño bien.

Un saludo a todos!

martes, diciembre 04, 2007

Historias de un hombre (VI)

Él se queda perplejo. Ha sido una decisión muy rápida… Tal vez no hay otras ofertas para solicitar el puesto, o tal vez le ha caído bien, o algo por el estilo. Lo cierto es que no se lo cuestiona demasiado: el sitio está en buenas condiciones, aseado y limpio, todo lo estético que puede ser una ferretería… Una satisfacción como pocas veces ha sentido desde hace tiempo le invade, pero no lo exterioriza más que con una disimulada sonrisa y un gesto de asentimiento con la cabeza.

-Muchas gracias.

-No hay de qué, joven. ¿Podrías hacerme un favor?

-Sí, por supuesto, dígame qué quiere.

-Dos cosas: en primer lugar, quédate en la barra un momento, que voy a pasar al almacén y a lo mejor tardo un rato; no te preocupes, no te estoy pidiendo que empieces ahora mismo, puedes empezar mañana por la mañana. A las ocho aquí, ¿de acuerdo?

-De acuerdo.

-Bien… ¡Ah! Y, en segundo lugar… llámame Sam.

Él mira a Sam mientras se dirige al almacén, deja su copia del currículum en una esquina del mostrador cerca de la caja registradora y se coloca detrás del mueble al espera de un cliente. Mientras tanto, se dedica a observar con detenimiento la distribución de la tienda: todo está impecable, algo que en una ferretería es algo difícil.

Es entonces cuando se percata de que acaba de entrar un cliente en la tienda: puesto que ha dejado la puerta abierta al entrar en la ferretería, la campanita no ha tintineado.

El cliente le sorprende: entra en la tienda, saluda brevemente, mira sin mucho detenimiento las herramientas expuestas detrás del mostrador y dice que quiere comprar un taladro atornillador sin cable. Señala una caja de una marca de herramientas conocida que está en uno de los estantes superiores del escaparate y dice que es igual que el que tenía antes y que le gusta mucho, pero que el que tiene se le ha roto y necesita uno nuevo. Paga los 80$ que cuesta en efectivo y, mientras está cogiendo la caja y el cambio, Sam vuelve del almacén y se queda algo impresionado. Saluda al cliente con una sonrisa y un asentimiento de cabeza y, cuando el primero sale del establecimiento, le dice a él:

-Vaya, para el poco tiempo que te he tenido vigilando el mostrador ha salido muy rentable- y, acto seguido, se ríe con su risa confortable-. Bueno, haremos una cosa: quédate el dinero de la venta.

-¿Perdona?

-Sí, joven, has oído bien… Vamos, coge el dinero; digamos que es un pago por hacer minutos extra- y vuelve a reírse mientras abre la caja registradora, saca el dinero y se lo pone a él en la mano-. No acepto un “no” por respuesta, así que cógelo y vuelve mañana a primera hora para ayudarme a apañarlo todo, ¿de acuerdo?

Él mira a Sam perplejo; parece mentira que aún haya gente tan bondadosa en el mundo.

-¿Y por qué quieres que me quede este dinero?

-Bueno, no sé… Viéndote, he pensado que te vendrían bien… Seguro que tienes por ahí una chica a la que invitar a algo.

Él agradece la paga y se despide hasta el día siguiente. Al salir por la puerta de la ferretería, piensa si sólo ha sido casualidad el hecho de que Sam haya acertado.

Continuará...

martes, noviembre 27, 2007

"Homo faber" de Max Frisch


Un libro muy importante para mí por su relevancia en mi examen selectivo de alemán de febrero. Un libro que muestra la evolución de un hombre que pasa de ver el mundo con ojos técnicos a sacar su lado más humano tras enfrentarse a diversas situaciones que harán vacilar su desconfianza en el destino y lo místico.

El protagonista, Walter Faber, hace un "informe" en el que redacta distintos acontecimientos que han marcado su vida. Entrelazando en la línea temporal saltos al pasado, nos cuenta su relación con Hanna, una mujer judía que renunció a casarse con él estando embarazada, y con su hija Elisabeth, con la que mantiene una atípica relación (fuera detalles spoilers).

Un libro interesante, sin bien el tema tratado me resultó un tanto superficial (aunque, analizando el libro como lo hago yo en clase, hasta la menor tontería puede parecer increíblemente trascendental). En conjunto, el libro me ha gustado bastante (3,5/5).

Saludos!

domingo, noviembre 25, 2007

Señales de vida

No sé por qué, pero tengo la sensación de tener el blog un poco dejado, aunque este mes ha sido relativamente productivo en cuanto a entradas se refiere.

Paso por aquí para decir más que nada que la entrega de "Historias de un hombre" del mes que viene está ya lista y esperando a diciembre. Por otro lado, sigo corrigiendo "Café para dos": tengo mucho por hacer aún, creo. Necesitaré corregir algunas partes en concreto de forma intensa, seguro.

Por cierto, he notado últimamente que hay más visitas diarias al blog. En serio, muchísimas gracias a todos: me alegra saber que esto que hago con mucha ilusión no caiga en saco roto. Ya sabéis: hago esto con la intención de que los que me leéis me ayudéis a mejorar aportando vuestra opinión y vuestras críticas (constructivas, a ser posible).

Saludos de parte de un humilde aficionado del mundo de las letras.

domingo, noviembre 18, 2007

Ya está terminado



Por fin he terminado mi libro "Café para dos". Me ha costado muchísimo tiempo (año y medio más o menos, puede que más), pero el esfuerzo ha merecido la pena: estoy muy satisfecho con mi trabajo.

Ahora mismo estoy con la revisión: pasando algunos fragmentos al ordenador, releyendo para hacer correcciones, etc. Aún tengo mucha faena, porque ha pasado tanto tiempo desde que lo empecé que se nota una evolución en mi estilo y hay muchas cosas del principio que estoy cambiando porque se me hacen raras. A pesar de ello, estoy muy contento de haber llegado tan lejos; me satisface mucho verme capaz de tanta perseverancia.

Saludos!

domingo, noviembre 11, 2007

Vida caótica

Mi vida se ha vuelto un poco caótica en los últimos meses...

Leo muy poco...

Duermo menos aún...

Al menos sigo tocando la guitarra...

Pero, igualmente, tengo sueño...

Buenas noches!

martes, noviembre 06, 2007

Historias de un hombre (V)

Una hora y media después llega a la puerta de la ferretería; han abierto hace poco, ya que el dependiente aún está organizando un par de expositores de cartón con tubos de cola para madera y pequeños kits de herramientas diminutas muy económicos, que están mal amontonados encima del mostrador. Es un hombre un poco viejo, de unos cincuenta años mal llevados; no es particularmente gordo, pero su pelo canoso y su rostro arrugado le dan un aspecto mucho más añejo. Mientras coloca el expositor de cola, un par de tubos caen al suelo; él se apresura a pasar a la tienda, cuya puerta se abre acompañada por el tintineo de una oxidada campanilla que cuelga encima, y empieza a recoger los botes antes de que el hombre se vea obligado a salir de detrás del mueble para hacerlo.

-No era necesario, joven, pero gracias de todos modos por la ayuda.

-No hay de qué.

-En fin, ¿en qué puedo ayudarte, si es posible saberlo?

Ante esta pregunta, andarse con rodeos no parece la forma más adecuada de actuar; es más, el dependiente le recuerda a esas personas con las que es mejor ir directo al grano, ya que eso te garantiza una mayor posibilidad de éxito con ellas.

-Verá, he venido por el anuncio del periódico en el que se buscaba dependiente.

-¡Ah! Así que buscas empleo, ¿eh?

-Pues sí, estoy en ello.

-Bueno, veamos… El negocio es mío y lo he llevado yo solo desde siempre pero, ahora que me estoy haciendo mayor, creo que no estaría mal tener a alguien que me ayudase un poco.

Por un momento, el hombre le da mucha envidia: tiene un negocio que parece venirle muy bien para mantenerse y tiene un carácter afable, lo que indica que, muy probablemente, su vida haya sido mucho más agradable y llevadera que la suya. Pero sabe que es una tontería pensar así: él mismo se ha buscado sus problemas. Se dirige de nuevo al hombre y le entrega unas hojas de papel dobladas limpiamente en cuatro partes. Su voz tiene un tono sumiso cuando le habla al ferretero.

-Bueno, he traído un currículum, por si le interesaba- -

-Descuida, me basta con saber de qué has trabajado anteriormente y si tienes antecedentes penales.

Mmm… Bueno, piensa él, parece simple. Por favor, que salga bien

- Bueno, he tenido experiencia como fontanero durante varios años. He trabajado en varias empresas, ya que me he mudado más de una vez. En resumen: creo que me entiendo bastante bien con la mercancía que se vende aquí. En cuanto a los antecedentes penales… bueno, me han detenido un par de veces por conducir dando positivo, pero- -

-¡Va, esos son tonterías! Seguro que te gano en ese tipo de detenciones- dice el dependiente mientras se ríe con una carcajada poco estridente que inspira bienestar.

-Bueno, pues eso es todo.

El ferretero lo mira pensativo y luego da unos pasos en torno al mostrador, mirando los tubos de cola y los kits de herramientas. Después de dar varios pasos más, se gira hacia él, le mira y le dice:

-Está bien, el puesto es tuyo.

Continuará...