
De acuerdo a lo que me dijo Rosa esta mañana de lunes cuando la vi por primera vez en mi colegio, siempre llueve cuando ella visita una ciudad. Valencia no ha sido una excepción y el cielo se ha cubierto con una densa capa de oscuros nubarrones que nos han acompañado durante todo el día.
Después de un par de breves encuentros durante los recreos, conseguí estar con Rosa antes de la hora de comer (aproveché para hacerle una entrevista para la revista del colegio por petición de un profesor) y pude charlar con ella durante un rato que, personalmente, se me hizo muy corto (tal vez por la ilusión de que esta era la primera "kedada" que hacía con alguien de El Recreo, por muy íntima que fuese). Después de la entrevista he hablado con Rosa de "Café para dos" entre otras cosas; espero terminar de corregirlo pronto, pues estoy muy interesado en su visión crítica del libro.
Rosa me trajo de la presentación de Barcelona un ejemplar de "Tiempo de recreo" firmado por muchos de los autores, todos ellos conocidos del foro. Muchas gracias a todos por la firma, es un gesto muy bonito que me ha gustado muchísimo.
A las 20:00 empezó la lectura en el aula de música. El ambiente fue muy íntimo y recogido -cosa que me hizo sentir un poco mal, porque de la ilusión que llevaba todo el día me había esperado que fuese más gente- pero, a la hora de la verdad, creo que esto fue incluso más satisfactorio que si el público hubiese abarrotado la sala, porque amenizó mucho la reunión.
Rosa, junto con su marido y otro colaborador, leyeron tres fragmentos de "Entre dos aguas" (del cual compré un ejemplar que ya reposa en mi escritorio, al lado de mi cama, justo debajo de "Tiempo de recreo") tanto en español como en alemán. Rosa estuvo fantástica: demostró muchísima soltura en ambos idiomas y una eufonía muy agradable en su oratoria, lo que invitaba a escucharla (convirtiendo el evento en una experiencia mucho más agradable que aquella sesión de lectura con Daniel Kehlmann). La sesión se prolongó durante dos horas y, después de que me firmase los ejemplares de los libros y me hiciese con ella un par de fotos, me despedí inmensamente agradecido por el rato que pudimos compartir y por la grata experiencia de conocer a una autora prometedora con una carrera literaria de bases ya asentadas y muy simpática en persona (cuando lea esto espero al menos conseguir arrancarle una sonrisa).
Muchas gracias por este lunes, Rosa, de todo corazón: sin duda ha sido el lunes gris y lluvioso que más me ha gustado de los muchos que he vivido.
(Antes de despedirme, me gustaría decir que mañana publicaré la parte de este mes de "Historias de un hombre")
Por último, quiero también mencionar brevemente mis últimas lecturas: terminé "La fuente de la edad" de Luis Mateo Díez ayer, empecé hoy de madrugada "El niño con el pijama de rayas" de John Boyne, lo terminé esta tarde y ya he empezado a leer "Tiempo de recreo"; creo que nunca he devorado libros con tanta rapidez, pero me he empapado bien con ellos.
Saludos a todos y un abrazo para Rosa.
